Tu voz en Europa

Galicia se la juega.

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Hace tiempo que el debate público en Galicia gira en torno al futuro de Alberto Núñez Feijoo, si continúa al frente de la Xunta de Galicia o si busca nuevos aires, nuevos retos en Madrid. No sería yo quien restara interés al vodevil en que han devenido las idas y venidas del presidente de la Xunta si no fuera porque Galicia no está para enredos en estos momentos tan decisivos. Galicia enfrenta un reto crucial para su futuro: las negociaciones sobre el nuevo modelo de financiación autonómica y sobre el nuevo presupuesto europeo para el período 2021-2027. Lo que ahí se decida va a ser determinante en la fortaleza financiera con que la comunidad contará para enfrentar los desafíos futuros. Por tanto, Galicia necesita volcar todo su capital político en la obtención del mejor resultado posible. Sin embargo, lo que tenemos es un presidente volcado en labrarse su futuro personal, no en labrar el mejor futuro para Galicia.

Muestras hay sobradas. Si algo nos demuestra el abandono a que Feijoo y el PP han sometido a Galicia es la pérdida de dos laboratorios de referencia europeos que nuestra comunidad bien podría haber acogido en el escenario posbrexit. Sin embargo, las gestiones de Feijoo se cuentan por fracasos. En el caso del laboratorio para el seguimiento de los contaminantes virales y bacteriológicos de los moluscos bivalvos, el presidente de la Xunta trató de convencer a la ciudadanía gallega de que había hecho gestiones para su reubicación en Galicia, pero fue la propia Comisión Europea la que puso en evidencia la falsedad del anuncio al revelar que no había recibido ninguna petición oficial ni del Gobierno de la Xunta ni del de España en tal sentido. Y ahora acabamos de conocer que el Laboratorio para las enfermedades de crustáceos, al que también aspiraba Galicia, acabará en Dinamarca con el plácet del Gobierno de España.

Con ser importante, lo que Galicia no puede permitirse es volver a estar ausente cuando lo que se juega es el futuro de las finanzas españolas y europeas. Por lo que atañe a las primeras, Galicia necesita al menos mantener el statu quo del actual modelo, un modelo que, pese a las críticas del presidente de la Xunta, ha resultado bueno para nuestra comunidad al tener en cuenta variables como la dispersión y el envejecimiento en el cálculo de los costes de prestación de los servicios públicos. Por lo que atañe al segundo, lo que está en juego es la financiación con que contarán las arcas comunitarias para sufragar la política de desarrollo regional, la política agraria común o la política pesquera. Y las perspectivas no son nada halagüeñas, es más que verosímil que se pierdan fondos para estas políticas. Es decir, palabras mayores para Galicia, para sus sectores productivos, pero en lo que no se escucha la voz de su presidente.

El problema, por tanto, no es si Alberto Núñez Feijoo abandona la Xunta, el problema es que este ha abandonado a Galicia, a sus ciudadanos y ciudadanas, dejando a nuestra comunidad fuera de la agenda de los grandes temas que ahora mismo se debaten en España y en Europa porque, básica y principalmente, Galicia no está en la agenda de Feijoo. Basta de irresponsabilidad. Galicia necesita un presidente a tiempo completo porque Galicia se la juega en esta partida tan trascendental.

Artículo publicado en La Voz de Galicia.