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Intervención de cierre en la Comisión de Industria durante el análisis de las enmiendas presentadas a la propuesta de directiva sobre Fomento del uso de energía procedente de fuentes renovables. Bruselas. 04/09/2017

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Intervención en la Comisión de Industria durante el análisis de las enmiendas presentadas a la propuesta de directiva sobre Fomento del uso de energía procedente de fuentes renovables. Bruselas. 04/09/2017

Quiero comenzar agradeciendo a los colegas el interés en este informe y las aportaciones realizadas en las 1.300 enmiendas presentadas. Enmiendas que arrojan una primera conclusión: en términos generales, el Parlamento detecta falta de ambición en la propuesta de la Comisión y quiere, queremos, ir más allá.

Tenemos diferencias, sí. Pero también un objetivo común: dotar a Europa de un marco legal resistente al paso del tiempo, capaz de impulsar el desarrollo renovable para acelerar la transición energética.

Vuelvo a repetir los argumentos por los que creo que es necesario dotar de más ambición y claridad a esta Directiva:

Nos enfrentamos a un problema global de consecuencias catastróficas como es el cambio climático. Nos hemos comprometido con el Acuerdo de París, y ante la retirada de Estados Unidos, la Unión Europea debe jugar un papel de liderazgo y servir de ejemplo.

Pero es que aunque no tuviéramos en cuenta el cambio climático, los beneficios de un sistema basado en energías renovables, ya son de por sí más que suficientes: aumento de la seguridad e independencia energética, modernización del sistema energético, mejoras ambientales y de salud. Y, con la ayuda de esta Directiva, un abaratamiento del coste de la energía producida mediante fuentes renovables, lo que mejorará la competitividad y facilitará más puestos de trabajo.

Pero si queremos lograrlo, tenemos que redoblar la apuesta por las energías renovables.

No basta con que la Unión Europea haya liderado el desarrollo tecnológico en materia de renovables.

No basta con que la Unión Europea haya jugado un papel central en la lucha contra el cambio climático.

Nada de ello nos garantiza seguir a la vanguardia. Solo una cosa puede hacerlo: el compromiso político de este Parlamento para no caer en la autocomplacencia, para no dejarse superar por la realidad, para fijar metas ambiciosas, para dar un paso al frente y liderar la transición energética.

Por ello, nuestra responsabilidad es sellar un acuerdo para ir mucho más allá del objetivo del 27%. Es una exigencia social, con la sociedad del presente y la del futuro. Y, además, es posible. En 2015, once Estados miembros ya habían alcanzado los objetivos de renovables para 2020.

IRENA, por ejemplo, está realizando un ambicioso estudio sobre renovables en Europa cuyas cifras preliminares establecen la coste efectividad de las renovables prácticamente en el 35%. Urge, por tanto, que la Comisión actualice los datos de costes, en los que basó su propuesta, ya que están desfasados.

No podemos permitirnos aprobar una nueva Directiva que se quede obsoleta en el mismo trámite de su adopción.

Por ello, valoro que varias enmiendas establezcan objetivos claramente superiores. Teniendo en cuenta las enmiendas recibidas, creo que al menos el 35% de cuota de renovables para 2030 puede ser un buen compromiso. Sin embargo, no descarto que sea conveniente elevarlo.

También, de las enmiendas recibidas se puede deducir que debemos recuperar los objetivos vinculantes por Estado miembro. Son una señal de apuesta clara e inequívoca por las renovables. Aportará seguridad a los inversores, fomentará la innovación y contribuirá al objetivo de abaratar los costes.

Y las reglas que describan los sistemas de apoyo son un factor importante para la promoción de las energías renovables. Aquí, muchas de las enmiendas presentadas también apoyan la capacidad de los miembros para impulsar las tecnologías que mejor se adapten a las especificidades locales, y establecen excepciones para los proyectos de demostración o de pequeña escala. Creo que, un consenso en esta dirección mejorará la propuesta de la Comisión.

Otro aspecto crucial es el refuerzo de la seguridad regulatoria.

Los abruptos cambios en las políticas de apoyo a las fuentes renovables han creado incertidumbre a los inversores.

A partir de una positiva propuesta de la Comisión en el artículo 6, varias enmiendas tratan de reforzarlo, eliminando ambigüedades, en línea con lo que yo mismo he propuesto. De nuevo, considero que es posible un buen acuerdo aquí.

En cuanto al autoconsumo es importante diseñar un marco justo, que evite trabas administrativas e impida cargas a la energía autoconsumida que no pasa por las redes en ningún momento. Muchas de las enmiendas presentadas a los artículos 21 y 22, avanzan en esta dirección. Debemos llegar a acuerdos sobre cómo recoger las distintas aproximaciones reflejadas en las enmiendas.

En cuanto a los objetivos sectoriales, en calefacción y refrigeración, tenemos enmiendas incluso menos ambiciosas que la propia propuesta de la Comisión. Afortunadamente, también existen enmiendas que elevan la propuesta de la Comisión. Deberemos discutir si la obligación de renovables en este sector debe corresponder a los Estados miembros o a los proveedores de combustibles.

En transporte, la propuesta de la Comisión reduce la ambición de la Directiva vigente. Es esencial aumentar drásticamente la parte de las energías renovables en este sector, que sigue dominado por los combustibles derivados del petróleo.

Creo que tenemos enmiendas con muy buenas ideas para mejorar la propuesta de la Comisión.

Lo he dicho al principio, la Unión Europea debe servir de ejemplo y liderar el sector de las energías renovables. Ante la propuesta de la Comisión poco ambiciosa, el Parlamento debe corregir y plantear una regulación valiente.

En las próximas semanas continuaremos las reuniones con los ponentes en la sombra esperando alcanzar acuerdos que fortalezcan la propuesta.

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Intervención en la Comisión de Industria durante el análisis del proyecto de informe sobre la reforma del mercado interior de electricidad

Quiero felicitar al ponente por el trabajo realizado. Abordando dos de los marcos regulatorios más ambiciosos.
Sabemos que necesitamos capacidad de respaldo ante un mix eléctrico que se basará en fuentes de renovables variables. Pero esto no debe servir como excusa para apoyar a fuentes de energía contaminantes.
Por otro lado, creo que es un error eliminar la prioridad de despacho y de acceso a las fuentes de energía renovables. La propuesta de la Comisión es conservadora. Creo que al menos, se deben tener en cuenta las particularidades de las pequeñas instalaciones de energía renovable, así como las instalaciones de demostración que no pueden competir en el mercado.
Debemos asegurarnos de que no se priorice la producción eléctrica mediante fuentes contaminantes en detrimento de las energías limpias.
También es necesario reconocer la importancia de las interconexiones como premisa esencial para la implantación y desarrollo del Mercado interno de energía plenamente integrado. La península Ibérica es un ejemplo de aislamiento.
También esta Directiva recoge la necesidad de proteger a los ciudadanos en situación de vulnerabilidad. Creo que debemos clarificar mejor las medidas a tomar.